Un implante dental es un tornillo de titanio destinado a sustituir la raíz de un diente perdido. La finalidad de éste es integrarse bien en el hueso y soportar una funda que sustituye la corona del diente. Los implantes dentales tienen forma de tornillo para aumentar la superficie de contacto con el hueso y aumentar su fijación.
Están fabricados de titanio especial para permitir una buena integración en el hueso, y se insertan por medio de una pequeña intervención quirúrgica que suele ser mínimamente invasiva. Sobre el implante, pasados unos meses, colocamos la corona de cerámica del color adecuado.
¿Qué ventajas tiene un implante?
La principal ventaja es que se trata de algo fijo, a diferencia de las prótesis de quitar y poner, evitando así posibles problemas de movilidad o problemas estéticos. Además, permite reponer dientes sin necesidad de tallar (limar) los dientes vecinos (a diferencia de un puente), y se sienten como si fueran dientes naturales.
Los implantes permiten conservar el hueso alveolar donde están anclados los dientes, ya que si no sustituimos la raíz a un diente el hueso se va reabsorbiendo.
Fases del tratamiento de implantología
- 1. Fase de estudio — Exploración personalizada con los métodos diagnósticos necesarios: exploración clínica, radiografías, TAC 3D.
- 2. Inserción del implante — En casos con cantidad y calidad de hueso adecuada, colocamos el diente provisional en el mismo momento (dientes inmediatos). Si no, se esperan 3-6 meses de integración.
- 3. Colocación de la prótesis definitiva — Una vez integrado el implante con el hueso, se coloca la prótesis dental.
Resultados: antes y después
Antes
Después
Antes
Después
